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Fallecimiento Juan Linz

El Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, el Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Católica del Uruguay y la Asociación Uruguaya de Ciencia Política lamentan el fallecimiento de Juan Linz. En su memoria deseamos transmitir el siguiente texto escrito por Luis Eduardo González.

El martes 1º. de octubre de 2013 falleció Juan Linz en New Haven, Connecticut, la ciudad en la que vivía desde que llegó a Yale. Fue uno de los más influyentes sociólogos políticos de su tiempo (y seguramente el más influyente entre los españoles). Él se sentía español, pero había nacido en Bonn en 1926, hijo de padre alemán y madre española, y durante la mayor parte de su vida profesional trabajó y residió en EEUU. Se podría decir que era un poco de las tres cosas a la vez (alemán, español, estadounidense). Hablaba fluidamente las tres lenguas, y una de las bromas reinventadas por cada una de las sucesivas generaciones de estudiantes que trabajaron con él en Yale preguntaba con cuál acento (entre las otras dos) hablaba cada una de las tres.

Inicialmente estudió derecho en la Universidad de Madrid, y luego sociología y ciencias políticas. Completó su formación en Columbia, con Seymour Martin Lipset, y luego de un pasaje por Stanford y Berkeley en 1968 llegó a Yale, donde permaneció hasta su retiro, sin perjuicio de enseñar también en Berlín, Florencia, Heidelberg y Munich. En Yale mantuvo siempre su oficina personal en el departamento de sociología, pero en realidad enseñó y trabajó en los dos departamentos, el de sociología y el de ciencia política. A lo largo de su vida cosechó honores, doctorados honoris causa y varios premios distinguidos (incluyendo el Príncipe de Asturias). Es probable que él entendiera que su mayor honor fue el haber sido considerado un maestro de maestros por la gran mayoría de los colegas que lo trataron o al menos lo leyeron. Dejó mucho para leer. La edición de su obra, a cargo de José Ramón Montero y Jeff Miley en el Centro de Estudios Constitucionales de Madrid, abarca siete volúmenes.

Los latinoamericanos en general y los uruguayos en particular también tenemos razones para honrar su memoria. En una época todavía permeada por el clima de la guerra fría fue muy cuidadoso en la distinción entre totalitarismos y autoritarismos; su obra, en conjunto, es tal vez la más abarcadora en materia de regímenes autoritarios. De alguna manera en la dirección opuesta, cuando buena parte de nuestra academia estaba dividida en cuanto a lo que era o no era una democracia, Linz no tenía duda alguna, y lo explicaba con mucha claridad. Finalmente: cuando todavía estaba caliente el recuerdo de los regímenes autoritarios en América Latina y en el Cono Sur (los que O’Donnell llamó autoritarismos “burocráticos”), Linz tampoco tenía dudas sobre lo que ocurría en Uruguay en particular: escribiendo con Alfred Stepan en 1994-95 sostuvieron que Uruguay era ya una democracia consolidada (aunque todavía “risk-prone”). La historia les dio la razón.
Dr. Luis Eduardo González (Montevideo, 10 de octubre de 2013)

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