Newsletter

:

La Asociación Uruguaya de Ciencia Política lamenta el fallecimiento del Profesor Robert Dahl, ocurrido hace dos semanas. En su memoria compartimos el siguiente texto escrito por Javier Gallardo

AUCiP

Robert Dahl in memoriam

El pasado 5 de febrero murió Robert Dahl, a la edad de 98 años. Formado en la Universidad de Yale, donde ejerció la docencia durante cuarenta años, fue uno de los cientistas políticos más premiados y renombrados públicamente. Además de recibir el Johan Skytle Prize y de ser galardonado con el título de Sterling Professor Emeritus de Ciencia Política, fue presidente de la American Political Science Association, miembro de la National Academy of Sciences y de la American Philosophical Society. En la extensa obra de Dahl, cuyos inicios remontan a mediados del siglo pasado, figuran algunos de los textos de referencia de la ciencia política contemporánea, los cuales contribuyeron a sentar las bases del análisis político, junto al desarrollo de los más avanzados métodos descriptivos y explicativos de la disciplina. Sus señeros trabajos en temas tales como el poder político, el gobierno, el sistema político, la cultura política y las políticas de bienestar, lo convirtieron en una autoridad formativa de cientistas políticos de las más diversas geografías académicas, así como en una lectura obligada de estudiosos de diversas disciplinas, sensibles a dichas temáticas.


Sin embargo, el mayor legado de Dahl reside en sus valiosos aportes a la teoría de la democracia. Ninguna dimensión relevante de la democracia, desde sus significados conceptuales y sus fundamentos normativos, hasta sus condiciones sociales y sus arreglos institucionales, pasando por sus diversos trayectos históricos, quedó al margen de sus preocupaciones teóricas e investigativas, jalonadas por un fecundo diálogo con las más diversas familias de ideas políticas, particularmente con la tradición demo-republicana estadounidense, y con los mayores avances alcanzados en el terreno de la política comparada. Especialmente conocido por su teoría de la democracia poliárquica, heredera de la tradición taxonómica de los regímenes políticos, así como por sus trabajos sobre el pluralismo político y por sus avances en el análisis de la integridad procedimental de las decisiones democráticas, Dahl fue particularmente incisivo e innovador en el manejo de variados instrumentos cognitivos, abriendo camino en diversos terrenos normativos, empíricos e históricos, acentuando progresivamente el espíritu crítico de alguna de sus primeras obras y su vocación por establecer criterios o estándares evaluativos de las realidades democráticas.

Ciertamente, las contribuciones de Dahl a la teoría y la ciencia políticas, abonadas por profundas interrogantes y por relevantes cuestiones prácticas, despertaron diversas controversias, algunas de ellas relacionadas con sus justificaciones normativas, y otras referidas a sus explicaciones causales o a sus indicadores empíricos. Pero el valor histórico y la trascendencia de sus estudios y aportes innovadores lo sitúan entre los teóricos más completos de la democracia, a la cual le dedicó una extensa trayectoria intelectual, acaso sin parangón en el siglo XX.

Javier Gallardo – 20 de febrero de 2014

Compartir