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V Congreso Uruguayo de Ciencia Política

Afiche

7, 8, 9 y 10 de Octubre, 2014

Centro de Formación de la Cooperación Española
25 de Mayo 520, Montevideo


Presentación

¿Qué Ciencia Política para qué Democracia?

En América Latina, desde comienzos de la década del ochenta del siglo pasado hasta ahora, hemos visto el avance de la Democracia a la par del desarrollo de la Ciencia Política. La Democracia, después de un siglo de padecimientos y penurias, logró finalmente arraigar. La regla de oro se cumple: nuestros gobiernos son electos en elecciones libres y limpias, y son obligados a rendir cuentas sistemáticamente ante la ciudadanía. La Ciencia Política, por su parte, ha experimentado un despegue intenso. La disciplina en la región ha ganado prestigio dentro de cada país y frente a colegas de otras partes del mundo. El panorama es muy alentador: se consolidan las instituciones académicas, se diversifica la oferta de grado y posgrados y se multiplica tanto la cantidad como la calidad de las publicaciones.

Ambas, Democracia y Ciencia Política, de todos modos, siguen teniendo grandes desafíos por delante. Las crisis políticas se volvieron menos graves pero persisten. Con demasiada frecuencia los presidentes no logran terminar sus mandatos. Los mecanismos de rendición de cuentas se han fortalecido, pero sobrevive la histórica asimetría entre el poder presidencial y los demás. Se han fortalecido los poderes locales, pero la descentralización ha generado nuevos desequilibrios tanto en el plano político como en el fiscal. La ciudadanía puede elegir entre distintas alternativas; pero, entre elección y elección, se participa poco, y se delibera todavía menos. Hoy, al igual que ayer, la Ciencia Política juega un papel importante en el debate político y social sobre las Democracias latinoamericanas. Nuestro aporte es fundamental tanto en términos de la producción de evidencia empírica sobre el estado actual de los regímenes políticos de la región, como de la reflexión normativa sobre la diversidad de modelos democráticos posibles, echando luz sobre sus bondades y defectos.

La Ciencia Política también tiene importantes desafíos. Se han conformado redes potentes entre comunidades académicas de la región y de otras partes, pero con demasiada frecuencia las diferentes redes dialogan poco entre sí. Circulan por los pasillos de nuestras universidades tensiones fuertes, por ejemplo, entre distintas orientaciones teóricas y metodológicas, y entre quienes consideran que hay que orientar la producción hacia las mejores revistas arbitradas del mundo y quienes insisten en que la Ciencia Política debe ser “pertinente” y comprometerse con los problemas políticos y sociales de su entorno inmediato.

Desde la Asociación Uruguaya de Ciencia Política queremos que el V Congreso Uruguayo de Ciencia Política sea un espacio abierto a estos y otros debates. Nos proponemos facilitar el intercambio de puntos de vista e incentivar discusiones que promuevan aprendizajes mutuos entre distintas perspectivas. No cabe duda: nuestras democracias precisan más diálogo y deliberación. Empecemos por casa. Les esperamos.

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